Cómo encarar un proceso de reorganización y no matar la energía de tus colaboradores en el intento.

Cuando en 2009 Ken Fraiser tuvo que dar el anuncio que Merck iba a entrar en un proceso de reorganización lo hizo sin dudar. El anuncio llegó después de que Merck comprara las operaciones a nivel mundial de Shering-Plough, quien había adquirido los laboratorios Organon tiempo atrás.

El CEO de Merck convocó a toda la compañía en un town hall y fue claro: había que continuar enfocando los esfuerzos en investigación y mejorando el acceso a medicamentos y vacunas. Para esto la compañía necesitaba garantizar la salud financiera del negocio. Tras meses de intenso trabajo, los ejes de acción estratégica llegaron a definirse. Uno de ellos fue: simplificar. Y simplificar suponía reorganizar la compañía de modo más eficiente, eliminando la duplicación de tareas y funciones.

Ken explicó los cambios que se venían sin ningún adorno. Con sinceridad y valentía comunicó a toda la organización lo que significaba esta decisión. Pero también les entregó la oportunidad de crear una compañía más eficiente y con mejores resultados para los pacientes, clientes y accionistas.

Como aliados estratégicos en la gestión de la comunicación interna de la compañía nos quedamos con una doble sensación en el equipo.  Por un lado, sabíamos que íbamos a tener que enfrentar un contexto poco entusiasta para hacer comunicación interna. Por el otro, Ken nos planteó la emoción de un desafío mucho más poderoso, necesitábamos instalar en cada colaborador el gran propósito corporativo: Estar bien. Con este objetivo enfrente empezamos a trabajar con el apoyo de la Dirección de Asuntos Públicos y la Dirección de Global Communications.

Comenzamos mostrando a todos los empleados la importancia de su trabajo, y cómo éste repercute en el mundo. Cada área de la compañía dio cuenta del valor que sumaba al propósito organizacional, y trabajamos sobre la importancia de que cada colaborador asuma y ejerza su liderazgo personal para crear acciones que agregan valor al negocio, los clientes y pacientes. Con el apoyo del management, la gente fue ganando confianza, incrementando su emoción e implicación con el propósito organizacional, y poniendo todo lo mejor de sí para alcanzar los objetivos propuestos. Y no sólo los alcanzaron. También los superaron en más de una oportunidad.

Pero lo más importante, es que pudimos experimentar con algunos drivers de comunicación interna que muchas veces quedan desatendidos cuando las compañías atraviesan una reestructuración. Acá les dejo los 3 puntos más importantes que rescatamos para sostener a nuestros colaboradores con el espíritu en alto:

 1.Explicar con sinceridad y coraje el qué y el por qué: aunque parezca increíble, muchos líderes esconden las razones que los llevan a tomar decisiones clave para la compañía como una reestructuración. Mantener la confianza en alto de los colaboradores es el primer paso hacia una organización que sana rápido tras un proceso de reconversión organizacional. No importa lo duro que pueda ser el mensaje, en tanto todos comprendan y sientan que las palabras y las explicaciones dadas son sinceras. Esto provee seguridad a las personas, incluso en medio de una crisis organizacional.

2. Construir sobre las oportunidades que presenta la visión: el horizonte deseado por la compañía es sin duda uno de los fenómenos inspiracionales de mayor impacto emocional para las personas. Una visión sólida nos provee de un marco único para presentar las oportunidades que inauguran el cambio y la transformación funcional y operativa de la compañía. Apoyados en el cumplimiento de la visión se puede sostener el espíritu de los colaboradores en alto porque saben que la recompensa será exponencialmente mayor que el esfuerzo que se les pide en el contexto de reorganización.

3. La comunicación interna no es una opción, es una necesidad: muchas organizaciones confunden el escenario de crisis que inauguran las reestructuraciones con la necesidad de inaugurar una etapa de silencio. Nada más alejado de la verdadera necesidad de los colaboradores. Cuando una compañía entra en un proceso de reorganización, la comunicación interna se vuelve una herramienta estratégica clave para sostener lo mejor posible el clima interno y acompañar la transición con espacios de escucha activa, feedback y comunicación de mensajes clave.

Si tu compañía está atravesando por un momento de cambio, no dejes de pensar en estos tres puntos.

 

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