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La gestión por resultados en comunicación interna

 

Desde hace años, uno de los temas que más nos preocupa a los que gestionamos comunicación interna es cómo hacemos visibles nuestros aportes a la organización. En el último tiempo, los congresos y eventos que nuclean a nuestra actividad se han inundado de tópicos del tipo cómo medir la comunicación interna y diagnóstico de comunicación. Y si bien hay muchas alternativas presentes, aún nos hace falta ir por la piedra angular: mostrar resultados concretos de nuestro impacto en los resultados del negocio.

Las áreas de comunicación interna suelen enfocar sus esfuerzos por medir la gestión en la evaluación táctica de sus acciones. Por esto es frecuente encontrar en la mayoría de los reportes de gestión indicadores como la cantidad de comunicaciones enviadas por cada canal, el tipo de información compartida, y en el mejor de los casos, los índices de consumo de cada medio (cuántas personas vieron tal o cual email, los hits en intranet, la participación en la red social interna, etc.). Y no es que esto esté mal. Por el contrario, constituyen datos clave para la gestión de calidad de un área de servicios. Sólo que a la hora de presentar resultados y aportes a la estrategia organizacional, se cae en un limbo de intangibles poco comprensibles para los sectores más duros del management. Entonces ¿cómo podemos llevar una gestión por resultados desde comunicación interna?

En términos concretos, hacer comunicación interna es operar sobre la cultura organizacional. En consecuencia, obtener resultados  no es ni más ni menos que llevar a la acción ciertos comportamientos deseados, que se traducen en conductas observables en cada uno de nuestros colaboradores.

Pensemos en un ejemplo simple como las acciones de comunicación interna que buscan impulsar conductas como la innovación en las compañía. En un esquema clásico de medición el área de CI daría cuenta de los cientos de comunicados que realizó en el marco de una o varias campañas en el año sobre el tema. Incluso cuantificaría los eventos que se realizaron, la participación obtuvieron, y el soporte a las áreas de Capacitación y Desarrollo que fue brindado. El informe final tendría un importante detalle de cifras que permitiría mostrar el esfuerzo del área por acompañar la estrategia organizacional, pero poco dirá de los resultados que se obtuvieron para el negocio.

En otras palabras, repetir por todos los canales posibles que en nuestra compañía “somos innovadores” no garantiza la innovación. Necesitamos conocer a qué resultado estamos llegando con lo que comunicamos.

Siguiendo con el ejemplo, en un esquema de gestión por resultados, todos los indicadores de esfuerzos en CI deben ser considerados en relación a la cantidad de proyectos innovadores presentados, el grado de comprensión sobre el concepto innovación que tienen los colaboradores, y la percepción sobre el flujo de información y diálogo que se propicia desde el área de comunicación interna para fortalecer la cultura innovadora.

Bajo estas consideraciones, nuestro tablero de gestión debe nutrirse del diálogo y cruce de información fluidos con todas las áreas de la compañía. De este modo la comunicación interna se posiciona como una herramienta de gestión estratégica para el negocio, y en consecuencia, en un área capaz de mostrar resultados concretos y tangibles como cualquier otra.

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